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LOS ORÍGENES
DE LA ENSEÑANZA MEDIA
(BADAJOZ SIGLO XIX)
INTRODUCCIÓN
Desde hace años se ha venido hablando de la necesidad de
preservar y consolidar el legado material y espiritual que hoy presentamos
al público extremeño.
Restos fragmentarios de nuestro pasado -textos, imágenes,
planos, documentos, piezas de arqueología pedagógica
y científica- yacían en condiciones diversas, olvidados
en su mayoría, o inaccesibles y dispersos.
Reconstruir con materiales tan heterogéneos, uno de los principales
núcleos de la memoria histórica de Badajoz como es
el de su Instituto Provincial de Segunda enseñanza era tarea
tan difícil como urgente y necesaria.
Difícil, en cuanto que exigía un complejo trabajo
de búsqueda, restauración, clasificación y
estudio, y urgente porque un pueblo como el nuestro, empeñado
en buscar su identidad cultural, no debe permanecer ignorante de
una parte consustancial de su historia. Y men¿s aún
puede permitirse el lujo de contemplar impasible el deterioro y
consunción de un conjunto importante de su menguado patrimonio
histórico. Por ello uno de los primeros objetivos que nos
planteamos fue, precisamente, el de consolidar ese patrimonio, más
allá del instante fugaz de una mera exposición, realizando
un concienzudo estudio de las piezas, tarea previa por otra parte,
a cualquier plan de instalación museística.
Pretendíamos, a la vez, hacer una memoria viva de la función
docente, que contribuyese a r; mejorar su imagen social, y sirviese
para acrecentar la débil autoestima de los propios enseñantes.
Ahora bien, una memoria viva, concebida para un público profano,
tenía que reunir ciertos caracteres de originalidad, espectacularidad
y calidad didácticas. Y ésta es la razón por
la que hemos optado por un itinerario topográfico, en lugar
de ordenar cronológicamente las piezas como, tal vez, hubiese
sido deseable desde el punto de vista histórico o científico.
Hemos buscado conciliar el carácter rigurosamente científico
de algunos aspectos (como por ejemplo el de las fichas de catálogo)
con otros de un carácter más lúdico o sentimental,
guiándonos siempre por la vieja máxima de enseñar
deleitando.
Así pues, los distintos ejes temáticos, se han distribuido
configurando los espacios arquetípicos de un imaginario Instituto
de Segunda Enseñanza. El aula, la biblioteca, el gabinete
de Física, el museo de Historia Natural han servido para
albergar los materiales, reconstruyendo esquemáticamente
el clima de la enseñanza decimonónica.
Quisiéramos terminar felicitando a las instituciones públicas
y privadas que se han atrevido a financiar y producir una exposición
sin precedentes en Extremadura, agradeciendo el celo y diligencia
ejemplares que todas ellas han mostrado en el empeño. Quisiera
congratularme también con todos aquellos que han contribuido
con su trabajo a que esta muestra fuese posible, porque los aciertos,
pienso yo, han superado a los fallos.
Fernando
Tomás Pérez González
Comisario de la Exposición
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