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INTRODUCCIÓN
DEL DARWINISMO EN
LA EXTREMADURA DECIMONÓNICA
Introducción
El
20 de abril de 1882 fallecía e Londres uno de los hombres
que más han contribuído a forjar con su obra científica
la cosmovisión de nuestro tiempo, el célebre Charles
Darwin, y sus restos mortales eran inhumados en la Abadía
de Wetsminster junto a los de otros ilustres compatriotas. La noticia
tuvo amoia resonancia en la prensa española y varias publicaciones
destacaron, como hecho inusitado desde el punto de vista católico,
los elogios fúnebres pronunciados con tal motivo por los
canónigos de la Iglesia Nacional Inglesa.
Habían transcurrido poco más de veinte años
desde el día en que el obispo Samuel Wilberforce quebrantara
la cortesía académica de la British Association for
fue Advancement of Science, al ridiculizar con sus ironías
las tesis darwinistas, provocando con ello la contundente réplica
de T. H. Huxley . Bastó este tiempo para que la Iglesia Anglicana
asimilara las "heréticas" doctrinas evolucionistas,
hasta el punto de no tener inconveniente en honrar al más
caracterizado de sus defensores, concediéndole finalmente
sagrada sepultura en el panteón reservado a las glorias patrias.
Pero mientras los canónigos
londinenses elogiaban al autor de El Origen de las Especies, otros,
en cambio, como los del cabildo pacense, continuaban emulando las
burdas humoradas de Wilberforce. y si las cosas seguían así
en nuestra tierra, no es achaque de una sola causa; ni el mayor
conservadurismo, ni su menor ductilidad doctrinal, ni tampoco la
falta de preparación científica de sus miembros, bastaban
para explicar un contraste tan marcado entre ambas actitudes.
La introducción intempestiva
del darwinismo en España, su instrumentación ideológica
y política, la ausencia de una verdadera comunidad científica,
así como el secular atraso tecnológico y las causas
socioeconómicas que lo perpetuaban, son también claves
que permiten explicar la difícil normalización del
transformismo en nuestro país.
El estudio de las circunstancias
que rodearon su recepción en España ha sido ya brillantemente
iniciado, entre otros, por Thomas F. Glick ) Diego Núñez
Ruiz . Por su parte, el presente trabajo, siguiendo la pauta marcada
por dichos historiadores de la ciencia, tiene como meta la concreción
de aquellos factores ambientales existentes a la sazón en
Extremadura. Así mismo, analízanse los rasgos más
relevantes de lo que podemos llamar "capítulo extremeño"
de la Historia del darwinismo en España.
Consecuente con ello, y puesto que
apenas se dispone de trabajos monográficos sobre el reflejo
que en Extremadura tuvieron las nuevas corrientes científicas,
parece conveniente que uno de los ejes de la presente investigación,
lo constituya una visión general de la cultura científica
y filosófica en la región, que sirva de marco teórico
y conceptual a la recepción de las doctrinas de Charles Darwin.
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