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JUÁN
ÁLVAREZ GUERRA
Algo más que una biografía
Fernando
Sánchez Marrollo
(Revista QAZRIS, Marzo-Abril, 1996)
Fiel a su política de recatar del olvido a notables personajes
extremeños o de presentar una versión actualizada
de otros ya suficientemente conocidos, la Editora Regional, en su
colección de Cuadernos Populares, acaba de publicar un nuevo
trabajo. Con un criterio finamente selectivo, se ha huido de la
tentación de convertir esta serie en mero pretexto para la autocomplacencia
localista y, por el contrario, se ha centrado la atención en figuras
que, habiendo nacido en Extremadura, han desarrollado un destacado
protagonismo en el ámbito nacional. En este caso se trata de un
estudio sobre la figura de uno de los primeros liberales españoles,
hombre además de gran inquietud intelectual y abierto a todas las
innovaciones de la modernidad.
El autor, Fernando Tomás Pérez González, es una figura suficientemente
conocida en el panorama historiográfico extremeño, como experto
en la Historia Intelectual de la España decimonónica, que lleva
años dedicado al estudio de las realizaciones culturales de la primera
mitad de aquel siglo, en su proyección extremeña. No es la primera
vez que escribe sobre el biografiado o sobre miembros de esta prolífica
familia segedana, que tantos timbres de gloria dió a Extremadura
y a España.
Se trata de una biografía, pero también es algo más. La biografía,
uno de los géneros históricos más tradicionales, conoció, precisamente
por eso, a medida que se difundían y eran progresivamente aceptadas
las nuevas corrientes historiográficas que primaban el componente
estructural, un fenómeno de puesta en cuestión, cuando no de abierto
rechazo. Sus cultivadores terminaron siendo mirados con suspicacia,
porque su trabajo se asociaba a la historia meramente narrativa
e individualista, si no hagiográfica, lejos, por tanto, de lo que
se consideraba en aquel, momento "Históricamente Correcto". Pero
aquellos planteamientos, que alcanzaron su climax en los años
setenta, pronto entraron en crisis. Crisis que se aceleró cuando
a fines de los ochenta quebró de manera definitiva la confianza
en el viejo paradigma sustentado epistemológicamente en la versión
académica y esclerotizada del materialismo histórico. De esta forma,
la biografía ha conocido , un proceso de reivindicación que acanza
en nuestros días renovado vigor.
Estructura
La
obra, muy bien ilustrada, como es norma de esta colección de la
Editora Regional, aparece dividida en tres partes. En una primera
se describe la peripecia vital, rica y variada, de Juan Álvarez
Guerra con especial atención a su experiencia política. La segunda
parte presenta y analiza sus aportaciones al ámbito agronómico;
cierra la obra una breve antologíad de textos. Todo ello
acompañado de una enumeración de la producción científica del político
y agrónomo segedano, destinada a los que quieran profundizar en
el personaje, que tiene el mérito de incluir aquellos trabajos que
no llegaron a ver la luz. Por último, una selecta bibliografía
ayuda a situar al hombre en un contexto significativo (cultural,
familiar, mental, político).
Nacido en pleno Antiguo Régimen, mostró desde su juventud una notable
inquietud intelectual, heredada de su padre, hombre muy interesado
por todo tipo de innovaciones técnicas y jurídicas en el ámbito
agrario, que lo convirtieron en colaborador asiduo en las publicaciones
agronómicas de la época. Esta influencia familiar se vería potenciada
por la incidencia de la aguda crisis nacional que se desarrolló
a partir de 1808. Trasladado en la última década de siglo XVIII
a Madrid, allí se estableció y pronto comenzó Juan Álvarez Guerra
a mostrar los frutos de su inagotable curiosidad intelectual, que
abarcaba todos los campos del quehacer humano.
El comienzo de la Guerra de la Independencia trastocó profundamente
su vida. Comprometido con el liberalismo, en el Cádiz de las Cortes,
desarrolló una incansable actividad publicística. Allí dió renovadas
muestras de su capacidad de plantear y resolver los problemas, abordando
nuevas facetas, como la política económica. Pero fue el campo de
la política el que centraría definitivamente su actividad. Ministro
de la Gobernación en 1813, la vuelta al absolutismo le ocasionaría
graves problemas. Durante el Trienio Liberal se produjo una reorientación
de su actitud política hacia el campo más templado del liberalismo
(doctrinario) lo que le permitió superar sin excesivos problemas
la década absolutista. Tras la muerte de Fernando VII, triunfantes
de forma definitiva los planteamientos liberales, Álvarez
Guerra volvería a alcanzar los máximos honores. Le tocó regir de
nuevo el Ministerio del Interior, siempre conflictivo, en una coyuntura
especialmente desafortunada, la que vió el brote de anticlericalismo
que derivó en matanzas de frailes.
Esta notable actividad en el ámbito político, no puede dejar de
lado la consideración de su destacado protagonismo en el terreno
de la difusión de las innovaciones agronómicas, a las que el autor
del trabajo dedica el espacio que merecen .Desde de la juvenil traducción
del Diccionario de Agricultura de Rozier se nos aparece,
en la tradición fisiocrática de los ilustrados, como un hombre muy
preocupado por la mejora de las condiciones materiales del proceso
productivo. Sus aportaciones en el campo de la innovación técnica
fueron numerosas y el autor del trabajo las presenta en detalle.
En suma, estamos en presencia de una notable y útil aportación
al conocimíento de un extremeño que, a pesar de su valor universal,
es prácticamente ignorado por los contemporáneos. Y no se trata
de sólo de cubrir un vacío o de pagar una deuda a una gloria regional,
sino de mostrar también, y éste es a nuestro juicio su máximo valor,la
peripecia intelectual de un hombre de su tiempo, que vivió en una
España en trance de cambio, a la búqueda de esa modernización de
los comportamientos políticos y sociales que tanto ha preocupado
siempre a los españoles de bien.
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