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EL DARWINISMO EN EXTREMADURA
FRANCISCO LÓPEZ CASIMIRO
[ Diario HOY 14 de Julio de .2009 ]
HACE
126 años veía la luz en Badajoz 'El Darwinismo. Sus adversarios
y sus defensores', del catedrático de Física y Química
y director del Instituto Provincial don Máximo Fuertes Acevedo.
Fue el primer trabajo que sobre el evolucionismo se publicaba en Extremadura.
Su autor había nacido en Oviedo en 1832. Estudió Derecho,
Filosofía y Ciencias. Fue profesor ayudante en las universidades
de Santiago y Valladolid. De la cátedra de Física y Química
del instituto de Santander, pasó al de Badajoz. Al frente del centro
realizó una importante labor cultural para reavivar la adormecida
sociedad badajocense. Doce años estuvo don Máximo en Badajoz,
donde murió a primeros de julio de 1890 cuando proyectaba trasladarse
a Granada para ocupar la cátedra de Ampliación de Física
de la Universidad. En Extremadura desarrolló una fecunda tarea
como conferenciante, articulista, erudito, bibliógrafo y folklorista.
Con Anselmo Arenas y Tomás Romero de Castilla formó un grupo
de intelectuales de ideas avanzadas, que lucharon por la modernización
y la secularización de Extremadura.
Con su libro pretendía Fuertes Acevedo divulgar el evolucionismo
y presentar al público extremeño las polémicas que
las obras de Darwin habían levantado en España. La reacción
de la Iglesia diocesana no se hizo esperar. En 1883 inició el periódico
'El Avisador de Badajoz' una segunda época con una línea
ferozmente antiliberal. Fue un semanario reaccionario, ultramontano e
integrista. Estuvo 'El Avisador' ayudado e inspirado por el obispo Ramírez
y Vázquez y algunas dignidades del cabildo catedralicio. El alma
del semanario fue el canónigo lectoral Ramiro Fernández
Valbuena. Era culto, brillante, de ideología carlista e integrista.
Años más tarde sería penitenciario de Toledo, obispo
auxiliar de Santiago y senador del Reino. Hábil polemista, se enfrentó
a Romero de Castilla negando la posibilidad de ser católico y krausista.
Bajo el seudónimo de 'Clara de Sintemores' criticó y ridiculizó,
en las páginas de 'El Avisador', en la sección 'Varapalos',
las teorías evolucionistas explicadas por Fuertes Acevedo. El primer
'varapalo' se publicó el 12 de julio de 1883. La colección
de artículos fue publicada, en 1887, como libro, bajo el título
de 'El Darwinismo en solfa'. Pero la 'bestia negra' de 'El Avisador' y
de Fernández Valbuena fue Anselmo Arenas a quien satirizó
por su libro 'Curso de Historia de España' con otra serie de artículos.
Según Romero de Castilla, católico practicante, «el
diablo se tira(ba) de los cuernos, desesperado y corrido de no haber dado
más antes en la treta de crear Avisadores, uno tan siquiera en
cada diócesis, para descatolizar al mundo, o mejor dicho para convertirlo
en incatolizable».
De Máximo Fuertes se ocupó hace dos décadas Fernando
T. Pérez González en su libro 'La
introducción del darwinismo en la Extremadura decimonónica'.
Creo, no obstante, que con ocasión del bicentenario del nacimiento
de Charles Darwin y precisamente ahora que hace 150 años que publicó
su obra 'El origen de las especies', no podemos olvidar a Fuertes Acevedo,
primer divulgador en Extremadura de una teoría -el mecanismo de
la evolución-, que considera al ser humano el resultado de un largo
proceso evolutivo y sitúa al mono no como un antecesor, pero sí
como descendiente de un antepasado común. Una teoría que
todavía no es plenamente aceptada.
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