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Nos
tiene acostumbrados. Sin embargo esa puntualidad con la que Álvaro
nos notifica, bien por teléfono, bien por e-mail, cualquier mención
que se haga en recuerdo de Fernando –una noticia de prensa, una
dedicatoria in memoriam, su nombre en el blog de un amigo o en el suyo
propio- esa puntualidad, no la vivimos como rutina. Al contrario, cada
vez que Álvaro nos informa sobre esas evocaciones nos emocionamos
recordando la conversación de un día, primavera del 2005,
en la que Fernando nos contaba ilusionado cómo aparecía
en la última novela, Alguien que no existe. Álvaro,
en opinión de Fernando, lo incluía como personaje real (como
editor e hijo del escritor Pérez Marqués) para perpetuar
su memoria. “Este buen amigo sabe cuán importante es para
mí, en estos momentos, pensar que puedo dejar una buena huella
en el recuerdo de mis seres queridos”. |