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ENTREVISTA A FERNANDO TOMÁS
PUBLICADA EN LA GACETA DEL LIBRO EN EXTREMADURA
[Número cuatro- Primavera/Verano 2004]
Es,
sin duda, la editorial -depende de la Consejería de Cultura de
la Junta de Extremadura- más potente de cuantas existen en Extremadura.
No sólo por la capacidad presupuestaria, que no se ha visto incrementada
en los últimos años, sino por su presencia tanto en el ámbito
regional como nacional. Algunos de sus títulos, obra de autores
de la proyección de Javier Cercas, Félix Grande o Luis Landero,
la han consolidado como alternativa nacional a otros proyectos editoriales
privados y como modelo de gestión pública, según
han destacado recientemente periodistas, críticos y editores como
Ignacio Peyró, Manuel Rico, Constantino Bértolo, Manuel
Borrás... Fernando Tomás Pérez González está
al frente de ella.
1.
En primer lugar hay que señalar que la Editora Regional de Extremadura
no es mi editorial: es de todos los extremeños, aunque yo sea el
responsable de su dirección desde hace ocho años y medio.
Puede parecer una obviedad, pero conviene recordarlo porque, hasta cierto
punto, las líneas editoriales vienen determinadas por su condición
institucional y por su carácter regional Su fundación tiene
origen en un decreto del 12 de junio de 1984, y responde a uno de los
artículos del Estatuto de Autonomía que dispone la difusión
de los valores históricos y culturales del pueblo extremeño
como medio de arraigo y desarrollo de la conciencia regional.
2. El programa editorial del año pasado, que me parece representativo
de la capacidad presupuestaria de los últimos tiempos, se componía
de 19 títulos propios, alguno de ellos en coedición, más
otras 6 publicaciones realizadas para la dirección General de Patrimonio
o el Gabinete de Iniciativas Trasnfronterizas.
3. El presupuesto destinado a la edición de libros queda reflejado
en el programa editorial de cada año, ya que el epígrafe
de la ERE que figura en los Presupuestos Generales de la Comunidad (que
se hacen públicos y naturalmente cualquiera puede consultar) incluye
otros capítulos
de actividades asociadas a esta editorial, como por ejemplo las becas
a la creación.
4. El programa del pasado año es bastante representativo del perfil
de la Editora Regional: un tercio de obras de creación (poesía,
ensayo, narrativa), otro tercio destinado a la edición de clásicos
(incluida la edición facsimilar de obras singulares de patrimonio
regional), y otro tercio más correspondiente a títulos
de investigación o divulgación. Intentamos, en efecto,
que el catálogo de la ERE sea «orgánico» como
lo es el de cualquier editorial profesionalizada, ya sea pública
o privada. A veces ocurre que la edición institucional responde
más al capricho o la improvisación que a una política
editorial coherente. In tentamos no incurrir en ese vicio, que es una
forma como otra cualquiera de tirar el dinero público. Naturalmente
a veces hay que publicar obras «fuera de colección»,
pero en general los títulos de la Editora se integran en colecciones
bien definidas, que es la mejor forma de llegar al lector. Estas colecciones
responden a dos ejes, digamos que programaticos, es decir, acordes con
la función que tienen encomendada, que es doble y complementaria:
1, difusión
de investigaciones sobre la historia y la cultura extremeña en
todas sus dimensiones, especialmente aquellas referidas a temáticas
que presenten un mayor déficit bibliográfico o que hayan
sido objeto de preterición ideológica o censura histórica;
2,fomento de la creación literaria y proyección hacia el
exterior de aquellos autores que hayan alcanzado unos niveles de madurez
literaria, digamos que «homologable». Las colecciones de la
Editora responden, pues, a esta doble exigencia. Muchas de estas colecciones
nacieron con la Editora, otras como «La Gaveta», «Ensayo
literario», «Vincaper vinca», «Estudio»
o «La biblioteca de Barcarrota» se han ido formando desde
que Francisco Muñoz me confió la dirección de la
Editora con un único mandato: hacer de la ERE una editorial que
se pudiese equiparar sin complejos a las de otras Comunidades Autónomas
y de la que pudiesen sentirse orgullosos todos los extremeños...
y en esa estamos.
5. Todos los autores y títulos de la ERE configuran el perfil de
una editorial pública, que naturalmente no puede responder a tendencias
literarias concretas. Como lector privado puedo tener, lógicamente,
mis gustos y preferencias, pero las decisiones las comparto con asesores
de tendencias muy dispares. A veces si el original que nos llega presenta
una tendencia literaria muy marcada, recabo una doble opinión:
la de alguien afín a esa tendencia, y la de otra que no lo sea.
A la vista de sus informes decido. Eso lo que suelo hacer, por ejemplo,
con la poesía, género en el que las tendencias son más
irreductibles.
He dicho alguna vez que si he podido desarrollar una política editorial
rigurosa, ha sido porque el Consejero me facultó para ello, y en
lo que se refiere a libros no institucionales, a la creación por
ejemplo, mi autonomía ha sido completa. Esto ha propiciado que
los libros de la Editora, especialmente determinadas colecciones que constituyen
una apuesta personal tan exigente como la que pueda realizar cualquier
editorial privada de prestigio, gocen de un crédito sin precedentes
entre la crítica nacional, e incluso entre los profesionales de
la edición, y a sus declaraciones me remito. Mantener ese territorio
sagrado, donde sólo cuenta la excelencia y la calidad literaria
me ha podido costar disgustos y enemistades, pero ese es el precio que
debemos pagar los editores.
6. Está próximo a distribirse un bello poemario de Serafín
Portillo: La misma sombra. Está en marcha también una recopilación
antológica de la poesía de Pérez Walias, un poeta
que, por diferentes motivos, no era bien conocido entre nosotros. Algo
similar ocurre con Mª José Flores y con Mª Rosa Vicente,
de las que se están preparando también sendas antologías
que serán publicadas en el segundo semestre. Antes del verano queremos
tener la edición de la poesía completa de Santiago Castelo
que ha preparado Manuel Simón Viola. Va a ser una de las tareas
editoriales más importantes de este año, tanto por la calidad
del poeta, como por el cuidado con el estamos haciendo la edición.
No obstante, esta empresa ya está bastante avanzada.
En cuanto a la narrativa, están en imprenta dos novelas: De
la sangre de un dios, de David Narganes, que tiene por protagonista
a un cómico que existió realmente y que vagabundeó
por el norte de Cáceres, y en segundas pruebas una novela de Antonio
Civantos, Mientras la noche termina, situada también en
Extremadura, con cretamente en el Trujillo de los 60: un adolescente llega
de vacaciones y de la mano de su tía inicia un vertiginoso paseo
por la literatura, el amor y la muerte.
También tenemos en marcha la publicación de dos ensayos:
Manual de pájaros literarios y morales, de José
María García Casillas (a mitad de camino entre la emblemática
y la reflexión iconográfica), y Poesía sin mundo,
de Antonio Méndez Rubio (un ensayo de crítica cultural que
trata de las relaciones entre poesía y sociedad). Para la colección
«Estudio» estamos cerrando un libro de toponimia extremeña
con el título Nombres de Extremadura, en el que se analiza
el origen de los nombres de las poblaciones extremeñas. El libro
irá acompañado de un CD, con opciones de búsqueda.
7. Un eximio critico, sin duda varado en los viejos esquemas del materialismo
dialéctico, decía que en los últimos tiempos en Extremadura
se editaba mejor gracias al desarrollo de las fuerzas productivas, de
las imprentas y las artes gráficas. Uno que no ha sido nunca tan
mecanicista, siempre ha creído que la «superestructura»
también cuenta: la cultura editorial, como el resto de las actividades
intelectuales y artísticas, ha progresado en nuestra tierra. Sigue
habiendo bibliófilos a la violeta que confunden el buen gusto con
el lujo o con la virguería tipográfica, pero en general
las jóvenes generaciones, más cultas y oreadas, saben apreciar
las ediciones sobrias y elegantes. En cuanto a los contenidos tampoco
vale ya el «café para todos», el aprobado general.
El lector sabe muy bien discriminar la calidad literaria de los libros
que se editan: los hay buenos, muy buenos, malos y muy malos. Aunque a
veces la inercia o el miedo a pronunciarse en una región en la
que todos nos conocemos puede dar la impresión de que todos los
gatos son pardos. Echo de menos una cierta especialización. Debería
haber editoriales especializadas en monografías locales, otras
que atendiesen a temas de interés general o la creación,
etc. Tampoco entiendo que algunas editoriales privadas publiquen libros
por compromiso, de autores en los que no creen ni les gustan.
Cuantitativamente, el peso de la producción
editorial extremeña sigue siendo muy exiguo, sin embargo cualitativamente
tiene una presencia cultural muy superior: los libros extremeños
se reseñan, se difunden y se solicitan en toda España.
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