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LOS
EMPEÑOS CUMPLIDOS
Jesús García Calderón
(Publicado en su blog el 12 de mayo de 2006)
Por
alguna razón, los empeños más personales son
aquellos que cumplimos y al propio tiempo ignoramos. Esto, además
de posible, es probable cuando el esfuerzo ha sido derramado con
mucha generosidad. Esta misma mañana, al filo del mediodía,
como una luminosa e imprevista señal, me ha llegado la entrañable
Gaveta de Gavetas que acaba de publicar la Editora Regional de Extremadura,
empeño de mi buen amigo y editor, quien la dirigiera durante
diez años, Fernando Tomás Pérez González,
inspirador de esta delicada colección en la que tuvo la bondad
de incluir mi primer libro de relatos.
He aquí un empeño cumplido pero ignorado por el argumento
imprevisto de su muerte, siempre prematura, siempre ingrata al recordar
su manera de entender esa noble empresa de construir una voz literaria
y plural en una remota esquina de esta, nuestra armoniosa península.
Guarda este libro un bello prólogo de mi admirado Álvaro
Valverde que nos enseña lo que hay que saber y nos dice lo
que siempre hemos pensado algunos: Esta colección, quizá
la preferida de Fernando, ejemplifica la transformación que
ha llevado a la Editora Regional de Extremadura a convertirse en
una de las pequeñas editoriales más prestigiosas de
España.
Cuando Álvaro dice pequeña nos recuerda, tal vez por
su actual condición de Director, su sencillez pero esta editorial
es pequeña en la misma medida que el infatigable Huidobro
nos hablaba del poeta como un pequeño dios. Aquí la
comparación no es impostura, es una forma de nombrar la verdad
y esa cierta grandeza.
Quien, donde quiera que fuese, arrojó la simiente para que
creciera este árbol de André Derain ignoraba ese empeño
de sus ramas abriéndose al destino. El caso es, sin embargo,
que cumplió su deseo, el de verlo crecer sobre la tarde,
sobre un lienzo pintado en 1932, sosteniendo la portada de un libro
sentido como un fruto de amistad y respeto.
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