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AMIGO FERNANDO
Francisco
Muñoz
(Diarios “HOY” Y “EL PERIÓDICO EXTREMADURA”
EL 27 DE AGOSTO DE 2006)
Se nos ha ido un viernes a mediodía. Como si no quisiera
faltar, una vez más, a su responsabilidad, se nos ha ido
un viernes del final de agosto, comienzo del fin de semana. Se nos
ha ido Fernando. Quisiera uno robar el sentimiento elegíaco
hernandiano, para recordar a Fernando. Lo harán otros, quizá
sus hijos, sus hermanos, otros amigos, dotados sin duda para ello.
Yo quiero dar cuenta de una persona cabal, de un tipo íntegro,
de un intelectual riguroso. Hubiera sido feliz viviendo en el siglo
XIX, época de introducción del positivismo; incluso,
a finales del XVIII, con los ilustrados, o con los liberales que
empezaron a forjar nuestra modernidad.
En cualquier caso, Fernando, siendo tan de ahora, pertenecía
a otra época: una época en la que los hombres y las
mujeres de progreso empiezan a desterrar el determinismo atávico
y miran ya a la cara de sus semejantes. Santa Marta, Badajoz, Cáceres.
y en medio, Sevilla, Madrid, Jerez, Almadén ... Poseía
Fernando ( ¡qué difícil resulta utilizar determinados
tiempos verbales!) una rara cualidad para analizar la realidad.
Su pensamiento y su verbo eran como un bisturí siempre dispuesto
a diseccionar la carne evitando dañar los tejidos sensibles.
Prefería, en cualquier caso, la reflexión de largo
recorrido a las discusiones circunstanciales. Nada más lejos
de él que el pensamiento débil. Bien se tratara de
discusiones políticas, ya fueran las causas del subdesarrollo
histórico de Extremadura.
Amaba profundamente su profesión de enseñante. En
su vertiente docente; también investigadora. Sin embargo,
tuvo a bien encargarse, durante los diez últimos años,
de la Editora Regional de Extremadura. No deseo hablar de su labor
al frente de ella, pues, conociéndole, estaría dispuesto
a compartir los méritos: habla la Biblioteca de Barcarrota,
la Gaveta, la colección Vincapervinca... las exposiciones
(en la del libro, de próxima inauguración, estará,
indeleble, su nombre), los talleres literarios. A qué seguir,
ya vendrá el momento.
Mientras tanto, querido Fernando, te nos has ido. Susi, Femando
e Isidro están en primera fila. Tus hermanos, tus cuñados.
Pero tus amigos, buenos y abundantes, te hemos querido. Y te queremos.
Queremos que perviva el valor (sabías distinguir entre valor
y precio) y el sentido que imprimías a cuantos asuntos tocabas,
sabiendo que contigo se nos va algo más que la piel de nosotros
mismos.
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